Me gustan más tus labios que mi silencio
que la aterradora sensación de desvarío,
tus brazos de ostra en su propia profundidad
la noche solitaria ante la oscuridad frente al mar
que el extravío en el infinito negro de las dudas
No sabía con precisión hacia donde miraban mis ojos
o caminaban a tras pies mis días
a veces con la estática sensación de un círculo,
otras destruyendo a patadas puertas
de mitos y futuros soñados
Tras patios,
penumbras de ajenjo derramado
en labios de olvido
de pie ante el portal de mi propia salida
huir para negarme y enterrar mis restos de vidas
bajo toneladas de nuevas historias
No sé hasta dónde llegaron
los pasos de quien no seguí,
las decisiones postergadas que se hicieron eternidad,
llega el presente abrupto con su mirada fija
y sus ojos grandes.
partir constante sin irme de tus brazos.
hijas, hijas de la vida
Hoy lo nombro todo
tal como es y no es
amor
desamor
olvido
traición
camino
duda
de nuevo nuevo amor
No hay recovecos ocultos ni rincones oscuros
hoy mi vida es ese Allegro que se escucha y sube y baja en su intensidad
obra inconclusa que se inventa, no como sinfonía
sino como una simple tonada jazzeada que a diario se improvisa
una y otra vez sobre si misma
Edu Monch


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