Beber de la noche sabia derramada por estrellas,
sabia inspiradora ya diluida en mares y ríos de dudas,
gotas de rocío para amaneceres ancestrales sin luna
infinito de ansiedad, de interminable oscuridad
sudor y ensoñaciones vertidas sobre almohadas vacías
sobre una cama que da vueltas entre la nada y el presente
preguntando, en dónde quedan tus brazos entre tanta noche
para jalarme de vuelta y aferrarme por un rato
no encuentro rima ni prosodia entre estas paredes
sólo pequeños agujeros de clavos extraídos
en los que no cabe un sueño ni esperanza alguna
por los que se fugan mis ojos asidos de tu recuerdo.
reloj con segundero de punzadas e inquietudes
pulsos entre venas y vueltas sobre sábanas enredadas
sin labios, ni manos, sólo este cuerpo amorfo girando
entre la poca luz de luna, que filtra inmisericorde la persiana.
Ecu Monch


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