Tristeza inspiradora que inunda al poeta
que crece como moho en el alma
sin explicación aparente
como diluvio anunciado que jamás llega
pero aparece como llovizna,
simple
como sentirse a gusto pero acongojado
Sendero lodoso de regreso al hogar vacío
solo
sólo para hallar cenizas en la hoguera
reflejos repetidos en el cristal de las ventanas
que no hacen más que mirar para adentro
viéndome
devolviéndome repetido ante la mirada
Tristeza de temblor solitario, que parte de realidad
para hacerse hueco en el entendimiento imaginario
alma de un día de lluvia,
sin gotas para escurrir por los cristales
atardecer otoñal sin colores ocres o marrones
Ausente de todos y de nadie
metiéndome en las cosas
hasta habitarlas de tanto mirar;
tristeza que me habla como lluvia
con sus gotas diminutas al oído
susurrando recuerdos de olvidos entrecortados
dictando angustias y temores postreros
para llenar orificios con augurios inciertos
Tristeza de lágrimas atoradas
de morder los labios, apretar dientes
y entre cerrar los ojos
Tristeza de no-sentir
¡Cuántas ganas de ahuyentarte con un sueño!
Pero te quedas ahí
sentadita en tu lado de la cama
cantándome una canción de cuna
para no dormir
Edu Monch


Deja un comentario