Pudo ser la voz de Diana Krall llenando mis oídos
las gotas de lluvia que escurrían por la ventana del avión
la copa de tinto de la comida
el libro que desde hace dos meses no puedo terminar
el fin de una semana entre angustias y alegrías que terminaban en angustia
el hecho simple y austero de tener que viajar rumbo a un destino en el que no estás
la tarde que agoniza y se niega a terminar
o la mente que desconoce y se agarra de tu recuerdo
o te hiciste sueño que flotaba a mitad de la nada, de la tarde, en medio de un inconsciente infinito y oscuro
Fue simplemente tu ausencia o la falta de tus labios en mi piel
No lo sé
Pero la tarde melancólica se hizo desabrida y amarga sin ti
Edumonch


Deja un comentario