Quiero saber de ti cada palabra
que tus labios olvidan
cada mirada que tus párpados silencian
No me conformo con mirarte
ni me sé sin tocarte
sobre todo en noches como esta
en que mis manos son tumbas de caricias
tapiadas con las sombras de tu ausencia
y la oscuridad pasea lenta por la ventana
con sus ruidos guturales de autos y camiones
que desmoronan el silencio,
viento,
entre susurros de adioses embarrados sobre el cristal
Quiero de ti tus labios de día
tu pecho de noche
no quiero saber de ti tus olvidos
esos te los regalo
lo mismo que los besos del pasado
Hoy te sé mía como sueño
que guarda
en abrazo
piel
cansancio
Hoy me sé tuyo cual promesa
que aguarda
en manos
sueños
labios
La oscuridad de nuevo penetrándonos
tu cuerpo a mi lado
mientras mis ojos juegan
a empujar sombras por las paredes y dejarlas casi olvidadas
en un rincón seguro de la recámara
mi mano recoge tu piel de entre las sábanas
para volver a construirte en todos mis sueños
Todas las noche que llegan sin ti no son noches
sino extremos extraviados del día
Pero los días que concluyen en ti
que tienen como punto final tu cuerpo
tu espalda desnuda
tu pecho entre mis manos
esas noches en particular
son puntos suspensivos,
extremos extendidos de lo que debe de ser
la vida
Edu Monch


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