Beso los lunares de tu cuello
y con mis labios
dibujo una constelación.
Cierro los ojos
para memorizar
el sabor de tu piel.
Nuestros cuerpos,
como dos partículas errantes,
se entrelazan
para atravesar la madrugada.
Cuerpo y mente
ceden
ante lo inevitable
de nuestra historia.
Una pared se desvanece.
Somos
un túnel cuántico.
Y la vida espejo,
ahí a un costado,
nos mira…
fiel testigo
del universo
que acabamos de crear.




Deja un comentario