Hoy la poesía
ya no nace
de botellas vacías
ni de heridas abiertas.
Hoy emerge
de tu cuerpo,
de cada palabra dicha,
de la distancia
que a veces
logramos acortar.
Algunas noches
te encuentro
como la veta madre
en la excavación
más profunda
de mi vida.
De ella extraigo
mi propia sonrisa,
tu mirada
y granos de oro puro
que se reúnen
en mi mente
como estrellas.




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