Puedo ser paciente
como un policía
de museo.
Doy los buenos días,
las buenas tardes,
sin moverme
de mi asiento.
Espero
que las fotos
salgan de su marco
y me miren fijo.
O que la escultura perfecta
de tu cuerpo
se desprenda
del pedestal
y tomes
mi cuerpo mortal
entre tus brazos
venusianos.
El tiempo permanece
en el clavo
que sostiene los cuadros.
Nadie más
lo nota.
Entre tanto aguardo,
tal vez mirándote
desde lejos,
con ganas de alcanzarte,
de pasar mis dedos
por la superficie
de tu piel.
Señalética
“Prohibido tocar las obras”
Así que me haré
escultor,
o pintor,
para finalmente
crearte un universo nuevo
con mis manos.
O al menos
me haré marco
y cristal
para poder
contenerte.




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