Te veo mañana

Me gustaría regresar al día

en que llegaste,

con aquel primer mensaje

puesto en una sonda espacial

desde otra galaxia.

Estabas un poco

quebrada,

algo extraviada

entre luz y oscuridad.

No sé si cambiaría algo

de cómo esos meses sucedieron.

Quizá cambiaría

la espera, la paciencia

por un:

“Te veo mañana”.

Y no esperaría

a que el temporal pasara,

ni que la tormenta

espacial de nuestras dudas

se entrometiera,

ni que los planetas

se alinearan.

Al tenerte de frente,

te miraría largo rato,

te escucharía,

tal vez llorarías

por dolores pasados.

Pero estoy seguro

de que, a los pocos minutos,

te besaría.

Y el universo,

que se había contraído

en un instante

pequeño

pero inconmensurable,

explotaría.

Seguramente

el presente

no cambiaría.

Tal vez tu piel,

tu cuerpo mojado,

tu cintura,

seguirían hoy

lejos de mis manos.

Pero al menos

tendría el sabor de tus labios

guardado

en un pequeño rincón

tras mis labios.

Y la textura de tu piel,

extendida

por toda mi mente,

y detrás de mis ojos,

estampada en la memoria,

la imagen

de tu cuerpo.

Así, al menos,

por un instante diminuto,

todas las palabras,

todos los sueños,

se fusionarían,

una realidad

sin consecuencias 

Edu Monch Edumonch

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