Tengo los pies fríos
las cerraduras de mi alma bajo llave
cientos de cosas por hacer
y ganas sólo de una
Desde el buró
me reprochan los libros a la mitad
que no he leído
Una necesidad de rescatar los sueños
que se asoman por el borde
del precipicio hacia el olvido
Una mujer que reprocha a diario
los años perdidos
Otra que me destina a su olvido
y me abandona en la distancia
Una más que me devora
que se traga a bocanadas mis sentidos
Tengo también, la que aguarda
que en su espera desespera
que corre y grita
y me reprocha que no estoy
Una última, que me regala una ilusión
una esperanza envuelta en sonrisa
Sin embargo, hoy particularmente
no tengo a nadie
salvo estas ganas de mirarme
mientras pienso que escribo.
Eduardo Guatever


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