Anoche no dormí

Anoche no dormí

Anoche no podía dormir.

Me visitaban tus labios

y recorrían mi boca

lenta,

pausadamente.

Sentía tu cuerpo tibio a mi lado,

tu piel —infinitamente suave—

bajo las yemas de mis dedos:

tan inalcanzable,

tan presente.

Era como si mi pensamiento

y todas las palabras

escritas entre tú y yo,

los abrazos suspendidos,

los besos enviados,

se materializaran

por un instante,

justo ahí,

a un costado de mi almohada.

Veía tus labios perfectos

transformarse en la sonrisa

de mis desvelos

y el lunar sobre tu boca

me invitaba

a olvidar las historias,

los nombres,

las versiones anteriores de nosotros.

Entonces quedamos,

solamente

y yo,

sin pasado,

sin heridas que sanar,

arrojados, no bajo un cielo infinito,

sino en la penumbra de mi habitación,

donde tu cuerpo y el mío

emprendían el camino del deseo

sin mentiras,

sin traiciones,

desnudos,

hasta que el amanecer

decidía soltarnos.

Edu Monch Edumonch

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