Días deshechos en las manos
en los que angustiados clarinetes
silban canciones
marchas fúnebres
despidiendo una vida pasada
Todo se hace pasado,
pasado no constituido
amontonado en un rincón.
Gotas, tras, tras
precipitadas una y otra
fundidas en plena caída
Este pasado del mismo día repetido
que se evapora
formando nubes ante los ojos
vapores venenosos del pensamiento
memoria a presión
Me quedo observando
cómo parte todo
sin un adiós
cómo se parte todo
en rebanadas de días
vertidas al río de los ahogados
Contemplo,
soy estatua
obviada por el mismo olvido
piedra, manos atadas
cinceles, para destruir sueños
desmoronarme en cada golpe
Piedra desprendida
Que brinca de un mundo a otro
de un nudo a otro
a otro, a otro
todo cambia de un día a otro
Los besos y la risa
pertenecen a la nostalgia tatuada del exilio
Me quedo,
sin embargo me voy
en mi propio destierro
de mi falso pasado,
de mis días y noches,
de lo que alguien
algún día llamó:
Mi propia vida
Eduardo Guatever


Deja un comentario