El sabor amargo en la boca
noche que se hace de muertos
y de manos que se mueven
manos que me agitan
Agonizo, sueño que despierto
que te hago el amor
mientras muero,
los labios no existen
ni tu piel
ni tus manos
Me precipito en un abismo
mi boca muda
Palabras aglutinadas en la garganta
Inmóvil
Necesito despertar
arrancar la angustia de mi piel
ahogarme definitivo en mi propio sudor
De nuevo te alcanzo
un grito ahogado
expulsa el alma
No hay muelles
los barcos se golpean uno contra otro
el mar agitado
La vida salpica días de ácido
corrosión de la esperanza
La fé, me vuelvo a la fé
y pido dormir
sin pesadillas que me devoren
sin pastillas que me calmen
para luego despertar
por una vez
sin la inquisición del día
Pido ausencias, presencias
una mano que me mueva
que me arranque
del abismo de mi inconsciente
¿Quien de mis muertos me persigue?
¿Quién se ha obstinado por mi sueño?
Aún no se de caras ni de cuerpos
se de la mano que me jala
o del cuerpo que me empuja
Pero todo es una pobre certeza
la suposición de lo incierto.
Eduardo Guatever


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