Arritmia poética

Poemas de desamor – Poesía Contemporánea – Poesía erótica – Poemas de amor


Recorrido corporal

Empecé por extrañar tu presencia

por recordar el sabor de los labios

«Me muero por morder una vez más tus labios»

por hundirme en los callejones sin salida de tu ojos

de mirarme en ellos como antes me miraban

de asediarlos con miradas

hasta llegar a tu alma

y  volver a arrancarles

aquellas miradas que derretían a la luna

Mis manos ansían volar por tu piel

deslizarse  nuevamente

entre las nubes de tu cadera

emprender la caminata

por el laberinto inagotable

sin salida de entre tus piernas

Tu espalda me devuelve

me revuelve en ella

labios recorriéndola

palmo a palmo de su inicio

a tu cuello

Otra vez tu olor entre mis dientes

mordisqueando la pasión enterrada

justo a la mitad de tus senos

que se desbordaba entre la miel

de las posibilidades

Tus piernas como serpientes

atadas a las mías

con el ritmo

la cadencia de dos ríos nebulosos

que se desbordaban al unísono

Me encuentro otra vez

en tus mejillas

en tu cuello de azúcar

en tus palabras invitándome al amor

traspasándote,

olvidados en el mismo ritual

cincuenta veces repetido

Otra vez tu sonrisa plena, abierta

colmada de nervios, verdades y mentiras

Tu risa entre paredes revoloteando

rebotando contra nuestros cuerpos

que se enlazaban con sólo piel

Otra vez nosotros,

tu cuerpo desnudo en la penumbra

entregado y oculto

entre las manos profundas como ojos,

De vuelta a los mundos

a dos mundos sin sentido

sin sentirlo

Abandonándonos cada día en el recuerdo

Arrastrando tu olor y el mío por la ciudad vacía

La vida eterna,  veladora de aceite en la memoria

El tiempo y el pasado

cincel y martillo

para dos cuerpos crucificados en otras vidas

Todas las noches tienen algo de tus noches

Todas las caras, los ojos y los cuerpos

me hacen buscar algo tuyo que se me pierde

Te vuelvo a mirar

mientras entras y sales

con tu prisa y risa eternas

Salida y entrada

de nuestras vidas imperfectas

Nos queda el desorden de la memoria

dos sombras consuetudinarias

que a diario se niegan

Soledad y espera,

en vueltas de vidas, esferas y ciudades,

Soledad y espera

de una voltereta fortuita que te deje

una vez más

en silencio,

entre somnolienta y encantada

desnuda entre mis brazos.

Eduardo Guatever


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