La mañana es una mezcla espesa
de humo y neblina
de una voz cada vez más lejana
que se entromete
por mis pensamientos
La mañana llega sin avisar
con un despertador lanzándome
a la inquisición del día
abriéndome paso de entre el escaso sueño
para trastabillar de nuevo
y dar de bruces contra el tiempo
La luz aparece mientras me baño
y no pienso en otra cosa
que en salir corriendo
de entre tanta puerta
que me atrapa
También llega con ruido
recolectando angustia
con el sonido de un camión en la esquina
que lanza sobre si mismo
nuestro propios desperdicios
Luego llega con horas de silencio
¡sólo vaho saliendo de mi boca!
y yo con ganas de hablar
de este dolor
de las ausencias
de la mujer que me ignora
de la niñas que me angustian
del amigo que me falta
de la soledad que me carcome
detrás de los oídos


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