Hablaré de esa noche
que viene de todas partes
de dos noches sin dormir
de alcohol vaciado
de barriles de tormentas
y nuevas esperanzas.
Bocas que buscan desembocar
en sueños
en palabras para enamorar
y soñar enamorarse
Juego lento y dramático
en que pensamos:
todo caerá
en hastió
en dolor
y todo se derrumba
Inicio súbito,
bajada en picada
para precipitar amor sobre las manos
y regalarlo
envuelto en besos y abrazos
en un baile de obscuridades
y desconocimiento de pasados
Sólo manos
sólo bocas que quieren ser manos
sólo palabras que quieren ser bocas
para conducir a dos personas a encontrarse
un par de sentenciados
ejecutados y desterrados
de otras historias
Mártires con capucha y hacha en mano
condenados a encontrar
para a la postre ser separados
para acabar
junto con el amor
en un cesto
degollados.
Eduard Monch


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