Hay hojas muertas bajo las sábanas
noches enterradas bajo la almohada
que resurgen como sueños de agonías
eternas agonías, de lágrimas
y lápidas pesadas como dudas
Los silbatos de los trenes rasgan el silencio
mientras las sombras me miran
un ropero que no dice nada
las paredes jugando el juego de retener
sin contener
Una cigarra perdida en el concreto
me platica a lo lejos tu ausencia
Me pregunto en dónde acabó tu piel
en qué bocas te viertes hoy,
mientras mi labios enmudecen
y mis manos se aferran
a un trozo de tu piel
que pasó volando
sin tocar mi cama
Eduard Monch


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