La distancia de hoy
resultado de tantas agonías
de labios apretados
de manos que se apartaron,
sin percatarse, sin prever
que conducían a un final.
De esta distancia, llena de huecos,
de cambios,
de rodillas raspadas
contra la acera de los días
no nos quedamos, no estamos
nos diversificamos en cientos
en miles de pretextos
para ser otros,
cualquiera, menos nosotros
Nos evitamos,
construyendo un andamio desvencijado
sobre el abismo de la desilusión
diálogos entredichos, a medias
diálogos sin ojos, sin palabras.
Rechazo, odios, dolores,
se entretejen formando marañas
enredados rincones sin escapatoria
que nos encierran
que nos conducen de victimas
a victimarios,
eternamente repetidos.
Eduard Monch


Deja un comentario