El vacío del pecho crece
se expande como plaga
que recorre el interior,
se extiende bajo la piel
como hiedra sobre paredes de piedra.
Esta sensación de ausencia
me deja sin lengua
en silencio
incapaz de articular palabra,
hasta las emociones más intensas
se alojan ocultas
sin diálogos,
sin carreteras
que conduzcan a un abrazo
o una caricia de consuelo.
Suponemos que nadie necesita saber nada
y entonces nos asimos de nuestra propia vida
para irnos navegando solos,
solos en el velero del azar
pensando que el destino soplará
para arrastrarnos lejos de toda tristeza
Somos de nadie
y de nada me lleno
hueco
vacío
sólo con membranas de emociones
vibrando.
El sueño penetra por mis ojos
con este hastío ante la espera,
cansancio,
de todos, de todo.
Mi cuerpo se abre desde dentro
duele, se quiebra
y el pensamiento es incapaz
de seguir soportando
tanta ausencia
tanta tristeza
Entonces me invento que existes
que no lloro y canto
y que mañana me rellenaré
de algodón puro y esperanzador
y que el día se irá para traerme otro
seguramente mejor,
en el que finalmente
volveré a tomar tu mano
en el que finalmente,
como una sobre dosis de sueños,
mi vació se llenará otra vez de ti
Eduard Monch


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