Junto con el tiempo se pierden días y noches,
en que la mente enclaustrada,
tras los barrotes del pensamiento,
se funde en si misma, se olvida.
Todo se pierde,
hasta la misma muerte se extravía,
deja que los viejos mueran tarde,
mientras se pone a lanzar casquillos al aire
para guardar en su costal de polvo y hierba
miles de niños y jóvenes de a diario.
He perdido un amigo tras otro
una vida tras otra
Hasta los árboles se quedan sin bosque
extraviados entre parques y camellones
Miles de besos yacen en pantanos oscuros,
cansados de esperar unos labios, una boca.
México se me pierde
en la ausencia de consciencia,
en la noticia diaria
que marca la cuenta sin cuenta
que va de fosa en fosa
La felicidad se escapó ayer
con el primer infeliz que se encontró.
Mi mujer se extravió entre la maleza
que creció entre los años de futuros mal cuidados.
Así, todo se me pierde
o me pierdo y nada queda,
excepto tu,
que apareces en la prisión de mi mente
y te quedas de nuevo en mis ojos
como ficción
como ilusión
¡Que se siga perdiendo el tiempo!
¡que se pierdan los días y los muertos!
¡Pero tu no te pierdas!
Porque aunque la vida parezca ausentarnos
se que si te quedas
algún día de tu mano partiré
para quedarme con tu cuerpo entero
no se si por años o por horas o por días
o por ese tiempo, que algunas veces, se hace años
Eduard Monch


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