Quiero hablar, gritar
del cansancio de mis oídos ante los lamentos,
frente a los odios contenidos
por tanta gente que a diario me habla.
No quiero escuchar ni una sola palabra.
quiero bocas cerradas
silencio puro y absoluto
Me cansan las lágrimas ajenas
los enojos del mundo con la vida
Estoy harto de las quejas,
no quiero quejas, ni lloriqueos
quiero que por un día todos se alegren
que tomen a la vida por los cuernos
la sienten a su lado
y brinden con ella hasta embriagarse
y bailen con música de gaitas
hasta terminar abrazados en la banqueta
o discutiendo con ella sobre futbol en algún camellón
Me gustaría que por un día
esas personas que me circudan
se sientan vivas
con todo y sus penas
con todo y sus muertos,
con esos muertos
que nos muestran cuan vivos estamos,
con el dinero que falta
con los temblores y las olas gigantes
con la crisis, con todo
alégrense de todo y de nada
de ser ustedes,
aunque sea sólo por un día,
con eso me basta
para desear de nuevo escucharlos.
Eduard Monch


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