Como empezamos a hacer
a deshacer muertos
a callar armas
a doblar insignias
Por unos días
que se callen las metrallas
que duerman los asesinos
que mueran en definitiva
los violadores de ideas
los secuestradores de calles
Miles de almas vuelan
rondando el cielo
formando nubes rojas
infestado de gritos
alaridos
los ojos y los oidos,
incienso, pólvora y sangre
es el olor de nuestros
basureros municipales.
Todo es adiós
despedida.
Desde hace cuatro años
partió la paz
pero ayer,
murió asesinada la confianza.
cayó ensangrentada en la banqueta
con ella se doblegó la infancia
con ello, finalmente,
se desangró la esperanza.
Eduard Monch


Deja un comentario