Me despierto por el ajetreo
que el tiempo ocasiona,
por todo ese escándalo
que hace la añoranza
en su transitar lento por sobre mi mente
Al abrir los ojos me encuentro desnudo
y vuelvo a pensar:
«esta vez será la última»
Entonces guardo las palabras
en el morral de la indiferencia
mientras de nuevo trato de dormir
para recordar los sueños
extraviados bajo el hielo
hace veinte o treinta años
Pero estos nuevos días de nada
de nadie
de pasiones inventadas
de atrapar mariposas al vuelo
de palabras tristes que recuperen
o libros que ahuyenten
no son más que el conjuro
de un presente inconcluso
amorfo
a cambio de una esperanza
que llegue
aún con fecha postergada
¡pero que llegue!
Eduard Monch


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