Acariciar tu rostro
para devolvernos al pasado
pasado, que al sentir mi mano
se inclina
Bajar a tu cuello
a la esperanza eterna
al lugar en donde todo inicia
Las yemas de mis dedos buscan
entre tu piel
el recuerdo y el presente
que fusionados
me conducen a la búsqueda
a la misma búsqueda eterna
de ti
Tus labios abiertos
la ciudad que camina entre luces
noches y canciones
los dedos que juegan a desaparecer botones
para llegar a tu pecho
Entonces la ciudad se empaña
y se empeña en mirarnos
en buscarnos entre la lluvia
mientras aprieto tus senos
tu cuerpo queda al descubierto
Nuestros labios ansiosos,
entre luces rojas y amarillas,
se encuentran y se apartan
La noche entonces se dibuja sobre tu piel
cada parte de tu cuerpo
se hace constelación
mientras te observo
para luego, en un giro
tenerte
arrancar toda la cotidianidad
de nuestra piel
para hacer de nosotros vida
para trazar y colorear con los dedos
y los labios el destino
y definirlo
en nuestras bocas
en tu senos
en tu sexo
en cada centímetro de tu piel
en la fusión,
de nuestros cuerpos
que aclaman a la eternidad.
Eduard Monch


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