Viajar por tu cuerpo
es saltar a un abismo
en el que tu piel
se hace alas
y la soledad
se hace impulso,
viento que sopla,
para levantar el vuelo
Tu boca y tu sexo
son tiempo diluido
entre ensoñaciones
y humedades
Sudamos palabras,
silencios
deseos
hasta que se evaporan
entre la realidad
y juntos llegamos
al final de otro viaje
entonces se aparece el presente
con su realidad entrometida
y nos despierta
y nos lanza,
desprovistos de alas,
de nuevo a las calles
para volver a andar a pié
de dos en dos
a píe
de uno en uno
con la soledad que deja de ser aire
para hacerse atmósfera
con el sudor
que brota ahora del escalofrío
y con la humedad
que se queda como una lágrima
en el fondo de nosotros
Eduard Monch


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