La calle escurre como río
entre banquetas redondeadas
calle-escalera-de-sueños
que nace y muere
entre un llano y un barranco
Pendiente empapada
pendiente sin ningún pendiente
por donde resbalan gritos y risas
bicicletas y niños en patines.
Pero hoy está callada
con su silencio diluido
en el ruido de la lluvia
Pego la frente al vidro,
al vaho de la ventana
con ojos que miran fijo,
a lo lejos,
con la mirada perdida
entre nubes y horizontes estáticos
con ojos que no ven futuros
ni días de paga
ni amores postreros,
sólo miran a lo lejos
Esperando que la lluvia pase
que los niños de nuevo vuelvan a la calle
con eso sus ojos y miradas
que no saben ver más allá:
del agua que escurre por las coladeras
de los ajolotes que se formarán
en los charcos
del partido de futbol
entre cuatro piedras
que se reanudará al pasar la lluvia.
Eduard Monch


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