Es una mañana del lunes
más fría de lo habitual,
con las articulaciones
como hojas de papel quebradizas
Salas de juntas con olor a café
mi cuerpo somnoliento
mi cansancio despierto
mi cabeza sin cuello,
me reblandezco
mis brazos cuelgan hacia un lado y otro
Mi mente se queda entre labios
olor a sexo y un cuerpo,
entre agua que escurre por sus senos
entre sus piernas,
mientras mi voz se marchita
viaja por la calle
dando tumbos entre magos
que hace días sabían que pasaría,
adivinos de la nada
Duermo para reconocerme
para diferenciar la vida y los sueños
pensando en lo que al despertar encontraré
pero todo se hace pérdida
y todo hallazgo se hace extravío
todo es sueño
todo es realidad
todo igual
Voces lentas que viajan por el túnel de mi oído
que se hacen lejanía
lágrimas derramadas sobre fuego
carbones rojos
brasas que consumen
las últimas gotas que escurrieron
en nombre del amor
de un amor
de todo el amor
Caminar
risas que devuelven años perdidos,
entre niños jugar
miradas furtivas,
que despojan
que acercan
Búsqueda eterna
cual condena,
sentencia promulgada
ante mis carencias
Búsqueda etérea
entre sonrisas y esperanzas
Búsqueda condena
que concluye con un adiós
tras de un cristal empañado
que al revés tiene escrito con vahó:
«Jamás has de encontrar»
De nuevo me sumerjo en la tierra
Vuelvo a dormir,
a despertar
a soñar mientras camino
a dudar mientras duermo.
Edu Monch


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