Me interné en la profundidad de mis océanos
con la intención de olvidar,
me lancé desde lo más alto de mis abismos
para aprender a soñar
trabajé sembrando estrellas en el desierto
ignorando lo que iba a cosechar
me perdí por bosques durante cientos de noches
con caperucita y el lobo feroz
El alcohol transitó por años las autopistas de mis venas
sin saber cuando parar
me escondí en alcantarillas, en trincheras nocturnas
que desaparecían al amanecer
Un minotauro citadino me destrozaba a diario a empellones
contra muros, calles y banquetas
me encerré en cuartos en donde nunca entraba el día
y siempre amanecía de noche
En el río de mi soledad, haciéndome el sordo,
me ahogué entre sirenas.
Abrí puertas, entré a iglesias, rompí ventanas
lloré por los bulevares misteriosos de la duda.
hasta empeñé mi corazón apostando contra el destino
pero todo fue un eterno volver
retornos, espirales
toda mi vida,
aquella vida,
no era más que un endoso
y al final de las historias,
al fondo de los sueños recurrentes
extraviada siempre entre esperanzas y canciones
estabas y estarás, siempre tu.
Edu Monch


Deja un comentario