A veces
ese lapso de tiempo
que llamamos una hora
se hace un instante ante tu mirada
Cientos de emociones diluidas en un café
se hacen risas y esperanza
Días de lluvia
de frío
de agua escurriendo por tu piel
*
Ayer di un pequeño salto dentro de tus ojos
para empaparme de la luz que de ellos emana
Me extravié dando un paseo por tu mente
mientras de la mano recorríamos un mapa
con la geografía de los sueños
*
Hay ciertas noches
en que mis labios apenas logran tocar tus labios
con la humedad de una rápida despedida
Hoy, igual que ayer o que cualquier otro día
te pienso
y la emoción dibuja una sonrisa
borroneando la tristeza
En días como hoy
me llegan estas ganas necias de abrazarte,
de asirme a tu piel, a tu cuerpo
En esos días de ti
es sencillo rasgar el costal del pasado
para luego rellenarlo con virutas de aserrín
En esas tardes de vino blanco
y tertulias hasta el amanecer
siempre es suficiente mirarte y mirarme a tu lado
para reconstruir la noche, la vida
Hay algún amanecer que nos atrapó
con ese sol de mañana
y nuestros cuerpos desnudos,
en el alba de nuestra historia
Hay otras noches
en que nuestras bocas y cuerpos juegan,
una larga persecución
entre mesas, bares, autos, hasta alcanzarse
También madrugadas
en que terminamos felices, abrazados
entre arrepentidos y desnudos
Pero siempre,
al final,
está tu calle
y su portal
para resguardar en secreto
un adiós en besos, en caricias
y la promesa eterna de volver a vernos
Edu Monch


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