Anoche negocié con un vaso de whisky
el ahogarte en el olvido
no para olvidarte contundentemente
ni para deshacerme de este
pensarte siempre tan a gusto
sino con la simple intención
de poder dormir
y por un momento
dejar de pensar en ti.
Entonces guardé tu recuerdo en el buró
cerré las ventanas
apagué la luz
pero la obscuridad y el silencio
me devolvieron a tus labios
a tu cuerpo,
a tu belleza intrigante
Entonces el whisky y yo
ante la abrumadora presencia
y constancia de tu recuerdo,
en medio de la obscuridad y el silencio,
nos olvidamos del olvido
y negociamos entonces
abocarnos
a recordarte
Eduard Monch


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