He descubierto que le perteneces al silencio
a la boca cerrada que pronuncia tu nombre
a la mente que captura tu mirada
a los brazos que no te retienen
a los besos que nos repetimos
una y otra vez en la mejilla
a esos versos que tanto escribo
y tanto te contienen
Te guardo
en este silencio abrasador,
que arde como duda,
en una imagen a contra luz
con el sol dibujando tu perfil, tu sonrisa
Te guardo en una esperanza iluminada
en ese abrazo-beso-silencio
que siempre llega
justo a la mitad
de otro adiós
Eduard Monch


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