en la obscuridad se enciende una lámpara
como faro a la orilla de la cama
a lo lejos,
lo miro,
a lo lejos
dudo de quién lo enciende
distancia inconsciente,
despertar, pensar que despierto
entre sueños te abrazo
me sujeto a ti
como esa última esperanza
que mi otra vida arrojó por la borda
desde el barco en que partía;
me quedo flotando, a la deriva
sobre ese espacio indefinido
entre sueños y vigilia
en la oscuridad insomne,
en un océano vacío,
que se agita, se convulsiona
no creo,
me creo despierto,
pero en nada creo,
clavo los ojos en el faro
en la ausencia que yace sobre la cama
pero todo es sueño
hago del sueño mi alimento,
revuelto entre agua,
mana pastoso
compuesto de acontecimientos irrealizables
insolubles en la realidad
entre dolor y angustia,
la muerte sale de ronda,
da vueltas
y vueltas
mientras yo doy vueltas
entre sábanas de recuerdos,
entre dolores y ansiedad,
pálida se queda sentada a los pies de la cama
disculpa su ausencia con una mirada,
una sonrisa emerge del pasado
sus labios calcáreos
emiten un murmullo
siempre un murmullo oscuro
indescifrable
triste
me mira de nuevo
como esa amiga extraviada
y me regala ese miedo recóndito de la infancia
en el que me hace sentir sólo,
sin asidero alguno, sin esperanza alguna
con la ansiedad que emana del estómago
y se esparce por venas y por nervios
«se que algo ocurrirá»
se aleja con un beso en la mejilla
me deja una duda bajo la almohada
una esperanza descompuesta junto al despertador
y una lámpara apagada sobre el buró
Edu Monch


Deja un comentario