La tarde fría y su cansancio
memoria y canciones derramadas
como oscuridad de días ancestrales
sobre sueños malogrados
otro crepúsculo infinito
que no camina
sumergido en un hoyo de olvido
siempre repetido
reloj marcando segundos,
golpes de cincel
en el atardecer de mi vida
necesito de ti
pero entre tu y yo hay un río
de silencios y ahogados gritos
de manos que hoy no se alcanzan
brazos extendidos nadando en el vacío
dejando sólo nuestros dedos
que quieren tender lazos sobre pantallas
Me ahogo en el fondo de mi
mirando lo que no sé mirar
sintiendo aquello que sentía
una y otra vez,
una y otra vez
hasta que llega por fin la hora
de largarme de la oficina
Edumonch


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