
El invierno llega al alma como nevada
con niebla que empaña la razón,
los pies se enfrían y desisten de andar
mientras el cuerpo busca un frío rincón
en donde finalmente deje de buscar
No hay cuerpos como chimeneas
ni palabras de vaho que calienten manos
que me permitan alcanzarte de alguna manera
solo restan voces, como ecos de mejores años
que nos dejan secos, distantes, mirando congelados
Edumonch


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