no hay hoy más que esta soledad
esa que va en el asiento de a lado
que duerme del otro lado de la cama
que me mira con ternura
porque sabe que de una u otra forma
siempre vuelvo a ella
esta soledad, tan cabrona, que juega a esconderse
detrás de mentiras llenas de esperanzas
a disfrazarse de sonrisa sobre unos labios
o entretenerme y marearme
llenando tus ojos
para hacer como si no estuvieran vacíos,
luego ríe a carcajadas durante la noche
al mirarme ahí, buscándola
abrazando la almohada
y me susurra versos para no dormir
mientras me platica a qué saben las lágrimas
o como se desmorona en tres actos una casa
y me cuenta, indiscreta, de ese día
que te convenció de dormir en otra cama
Edumonch



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