Arritmia poética

Poemas de desamor – Poesía Contemporánea – Poesía erótica – Poemas de amor


El kintsugi

Cuando el corazón se quiebra,
se rompen las piernas,
la cabeza se desarticula,
y los disfraces caen al suelo.
La desnudez traspasa la piel:
no quedan caretas,
ni abrigos que protejan del frío.
La más leve brisa rasga los huesos,
y toda mirada ajena
se vuelve juicio.
Las creencias, incertidumbre;
los besos, labios agrietados.
Voy descalzo por el camino,
con este nuevo andar.
La espalda, hecha trizas,
de tanto arrastrarme
a gatas por lodo y tierra,
buscando piezas esparcidas
de mi cuerpo,
de mi espíritu,
con la voluntad hecha polvo
y la autoestima devaluada.

Terminé revolcado en las banquetas,
nuestra historia, que creí eterna,
embarrada en otras camas,
entre sábanas ajenas,
mientras yo, durante cien noches,
me vertí en lágrimas sobre la almohada.
Huesos, sangre, sudor:
todo se mezcló.
El aire, navajas.
Tu mirada, un abismo distante.
Todo cambió.
Los colmillos crecieron,
la tristeza ensanchó mi mirada.
Aún quedan piezas sueltas
de mi vida regadas
sobre tu piel y en mi memoria.
Otras, se perdieron para siempre,
y será el olvido quien las recoja.

Jamás volveré a ser el mismo.
Nadie volverá a tomar de mí
la vida que solía regalar
en costales desfondados.
Aquel que veía en unos ojos
la eternidad de la vida,
sin importar la muerte,
ahora es sólo composta
que la vida dejó.
Hoy el paisaje es otro.
Habito otra ciudad, otra alma.
Mi voluntad, que se despidió hace meses,
aún no regresa.
La sangre ya no brota
entre lágrimas nocturnas,
ni la oscuridad me sirve
otra cerveza y un tequila más.

Hoy busco dormir solo.
La cama vacía ya no pronuncia tu nombre,
aunque algunos sueños
aún murmuran oraciones
a tu cuerpo desnudo.
Mis dientes, aún apretados,
esperan:
¿Esperan volver?
¿A ti, a mí?
¿O simplemente partir?
Tal vez algún día retome el paso,
con un cuerpo y un espíritu
otra vez completos.
Cada fragmento,
cada trozo de mi todo,
se unirá con filamentos de oro
para formar un nuevo ser,
indivisible, finalmente.


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