Quedará por siempre un hueco,
ese que ocupaba tu mirada,
tus manos y tus labios.
Habrá un vacío que,
de a poco, se irá cerrando.
Las huellas de ti en mi mente,
el sonido de tus pisadas,
el sabor de tu piel,
y el arco de tu pecho entre mis manos.
Quedarán tantas cosas
que el tiempo irá diluyendo,
como azúcar o hiel
en la infusión de la vida.
Quedaremos como un par de sombras
que algún día se habitaron,
que se invadieron hasta saciarse
y terminar colmados.
Miles de palabras,
de manos y cuerpos desnudos,
como recuerdos,
parten ya hacia el horizonte.
Sus siluetas apenas se distinguen
ante el ocaso.




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