Ojalá cada lágrima derramada
extrajera tu esencia,
hasta vaciarme de ti
que su sal
limpiara mi rostro,
mi alma.
Ojalá cada palabra escrita
te abandonara sobre el papel,
como si solo al pensarte
te desterrara de mi memoria,
dejándote encerrada
entre tinta y olvido.
Ojalá pudiera
exprimir mi alma,
aplastar mis ojos
para evaporar
todo vestigio tuyo.
Quiero mi mente y cuerpo
sometidos a crioterapia,
para congelar toda célula
o neurona que te recuerde
y verlas quebrarse,
en miles de astilladas
que el viento de los días
se lleve.
Quiero quedar seco,
desértico,
sin una gota de ti.
Borrar la marca
que tus dedos y boca
dejaron sobre mi piel.
Cauterizar las heridas
que dejaste abiertas,
cerrarlas con las brazas
que me habitan.
Exprimir el dolor,
hasta extraer toda tu savia,
que por mis venas circunda
Hasta que algún día,
no sé exactamente cuando,
por fin,
vuelva a sonreír.




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