Quiero meterme
todo el silencio por los oídos.
Lavar mi cuerpo por dentro
hasta dejar nada.
Tallar la garganta con fuerza
para desprender el dolor atorado,
restregar todas las palabras
que nunca salieron.
Arrancar de mis oídos
todas las mentiras,
que sembraste
que todos sembraron
hasta dejarlos prístinos
Sin cerilla contaminada
de traición.
Que estos latidos
que revientan la cabeza,
atiborrando mis sienes,
se diluyan en la sangre
hasta perderse en el retrete.
Que los dientes dejen de doler,
de aflojarse.
Que la mandíbula ceda,
que por un instante
la boca pronuncie, otra vez,
algún “te quiero”.
Que toda la mierda
que llena mi cabeza
transmute en sangre
nueva, fresca,
que me haga
otra vez
vivir.




Deja un comentario