Arritmia poética

Poemas de desamor – Poesía Contemporánea – Poesía erótica – Poemas de amor


Anoche dormí bien

Anoche dormí bien,
es más, puedo decir que descansé.
Cerré bien la ventana,
aquella por donde se cuela el viento
que soplas en mi oído,
para pronunciar tu nombre
una y otra vez,
solo que esta vez,
lo dejé pasar de largo por la calle.

Luego atoré bien la cortina,
para que ni la luz de la calle,
ni los seguidores que iluminan el cielo
y me avisan de tus bombardeos,
irrumpieran en mi habitación
y trastocaran la paz de mi oscuridad.

Apagué lentamente tu recuerdo,
borré la sensación de tus senos
entre mis manos,
o la humedad de tu boca
y su lengua escurridiza,
todo se fue extinguiendo.

Sin embargo, sabía que al despertar
regresarías
con alguna nueva historia por entretejer,
con un nuevo acertijo por resolver,
para de nuevo enredar mi mente
por días
hasta lanzarme a la desesperación,
lejos de todo entendimiento.

Pero esta vez no me quise ahogar
en la ola de incertidumbre
con la que sueles azotar e inundar mis días.
Esta vez me puse a salvo.
Caminé por días, tal vez meses,
hasta alcanzar una buena altura,
lejos de la planicie de tu amor.
Inalcanzable para el mar que azota,
que todo destruye
y se aleja después,
llevando consigo restos,
rastros,
todo remedo de civilización
que construyo y tú destruyes.

Anoche dormí profundamente.
Sin tus traiciones.
Es más, en sueños,
estoy seguro de que besé a alguien más.
Dejé de necesitar tu presencia,
tu cuerpo como adicción a mi lado.

Desperté en paz,
con ganas de andar por la calle,
si no lanzando besos,
al menos un poco sonriente,
no mucho,
pero sí sonriente
lo suficiente como para demostrar
a mí y al mundo, lo que ya sabíamos:
que tu solita decidiste irte al carajo.

Edu Monch Edumonch

Descubre más desde Arritmia poética

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



Deja un comentario