Entre las tres treinta y las cuatro a.m.
se cuela entre las sabanas
la ira
trepa por la orilla de la cama
colgada de torpes recuerdos inconclusos,
de dudas
de mensajes borrados
que recibí como saetas
con el fin de asesinarme
miles de palabras disfrazando
besos y cuerpos desnudos
en camas ajenas, sin arrepentimiento alguno
El odio y el rencor ponen la almohada
contra mi cara
y aprietan
uno me sujeta de las manos
el otro la empuja contra mi
hasta asfixiarme
mientras los minutos transcurren
El tiempo vomita fechas
calendarios, llenos de citas ocultas
de nombres sobre puestos
de hombres sobre puestos
como sombras sobre tus senos.
Ciclos de fechas
repetidas una y otra vez
como granizo gigante
golpeando
tras! Tras!
una y otra vez
contra el cráneo quebradizo.
Espuma de bilis
amarilla y amarga
remojando la mente
hasta que todo se detiene
y trato nuevamente
de volver a dormir




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