El tiempo se atora en la garganta
junto con miles de palabras por gritar,
que aullar durante la noche.
El dolor, el cansancio
de una mente que no para,
de buscar historias, explicaciones
hasta desgastar cada engrane de lógica.
Asumir el dolor de frente,
tomar la vida,
tu desprecio sin miedo
remendando cada úlcera,
lamer cada herida.
Escarbar en la tierra
un hueco profundo como tumba
en donde guarde cada memoria,
toda risa y todo dolor.
Sellarlo con una lápida pesada,
cincelando la fecha y la hora.
Depositar un ramo de flores:
lilis y tulipanes.
Girar, darle la espalda
y alejarme,
contando los pasos,
las exhalaciones y las inhalaciones,
para no pensar
más que en el presente
y en lo que tengo de frente.




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