El frío sabe a despedida
a la vida que tiene que partir,
al pasado que se hunde entre la neblina,
a esta extraña sensación de no sentir.
Hoy, este no sentir ya
de forma natural,
sin fluoxetina para evadir el dolor,
así, solo dejar atrás el cuento.
No se desandar pasos,
y todo se hace inmediato,
presente,
como los ojos que se abren,
o los que se cierran
para no revivir el pasado.
Me regalaste decepción
y litros, litros de tiempo,
que aprendí a mezclar
hasta formar un fuerte ácido,
capaz de disolver historias:
todo el pasado,
incluida tu piel y tus besos.
Solo quedan rastros,
quemados y deformes,
indelebles recuerdos
adheridos al fondo
de aquella vida
que alguna vez,
nos contuvo.




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