Son horas de ansiedad
sumergido en gélidos ríos
que no corren
que se hacen estanques
y el ser se olvida de toda conjugación.
Minado por los días
palabras como balas
que sólo zumban amenazantes
pero terminan incrustados contra los muros carcomidos
y debilitados de los viejos recuerdos.
No hay ya un fin preciso
tan sólo minutos imprecisos
desgastando los restos de voluntad
que los sueños utilizan como coraza.
No hay coincidencias que esperar
no hay conciencia que deje de acumular
y el día entero se me echa encima
pensando, estúpidamente
que todo habrá de pasar
Edu Monch


Deja un comentario