Aún no vamos por la calle
tomados de la mano
pero vamos por los días
tomados del pensamiento.
regalándonos noches
de besos,
de tantos besos escritos
que las palabras tiemblan
y transpiran placer.
caricias de manos etéreas
que se deslizan
sobre pantallas
dejando huellas
de ilusiones sobre la piel.
nuestros cuerpos
son hologramas de la imaginación
que a diario juegan
a no alcanzarse
mientras se hacen uno solo.
cada día nos damos
esa dosis exacta
que el alma necesita:
saber que me piensas
como yo te pienso.
y en las noches más oscuras
al recordar el deseo que nos habita
es suficiente
para volver a sonreír.




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