Llegaste un poco antes que el otoño

Llegaste un poco antes que el otoño

Meses
entre versos sueltos,
madejas de hilos
que se enredan
sin saber hacia dónde conducen.

Llegaste un poco antes que el otoño.

cayeron las hojas
de historias que se secaron
y, tras desprenderse,
se hicieron humus
de esta nueva semilla.

Hoy los días son más cortos,
el viento camina frío, indeciso.
El sol es un cosquilleo tibio
que juega
sobre nuestros cuerpos.

Los versos
comienzan a hilarse
entre tardes y calles,
de la mano;
somos turistas
en nuestra propia historia.

El verde de tus ojos
brilla en la oscuridad.

miradas fijas
entre dos cuerpos
que se descubren
hasta hacerse ilusión.

Este lunes
melancólico,
apareces
por mi mente:

no como refugio,
no como ilusión perenne,
vestida de paz,
de besos, de caricias
sobre una piel infinita.

Quiero todos los otoños
para viajar de tu mano a tus labios
y encontrarme después
con la suave curva de tu cintura,
hasta terminar cada noche
enredados
entre las hojas de nuestra historia.

Voces en la penumbra,
dedos que caminan
hasta adueñarse
de cada palmo de nosotros.

Mientras, con besos,
inyectamos
calma, amor
a nuestras vidas.


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