Que difícil le resulta al mundo vivir en el encierro
Cuando los días y. la vida se han pasado de los ojos para afuera
de la boca para afuera
de puertas y ventanas hacia afuera
Habemos otros acostumbrados al encierro infinito
y no como cárcel o castigo
sino prisioneros en nuestro propia mente
en donde cada pensamiento se aloja como un huésped importante
hospedamos palabras que jamás se pronunciaron
o aguardaron décadas en brotar y florecer
Somos esos tristes poetas o artistas o locos
que han habitado dentro de su mente por años
los que acostumbramos a observar el
mundo desde ventanas
A ver pasar de vez en cuando un perro
o una ave que voltea y nos mira
o escuchar la lluvia mientras nos habla
y bebemos un café o un whisky con la soledad
Somos esos que miramos la mesa
el sillón o la cama
Como campos infinitos en el que se libran miles de batallas
Que por las noches, entre sombras,
jugamos a esconder los rayos de luz
que se asoman por la persiana
y se extienden hasta agotarse por el techo
Hoy el mundo se guarda
porque un virus anda por las calles
en los conciertos y en los cines
en búsqueda de huéspedes tristes
o ancianos que lo cobijen
Hoy te propongo que no te guardes
que no solo te guardes en tu apartamento
en tu casa
en una habitación
Estos podrían ser los mejores días de tu existencia
si te guardas bien aferro
bien adentro de tu cabeza
Edu Monch
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