• Esa luz que entra por la ventana

    Esa luz que entra por la ventana

                                         no es suficiente

    simulamos que con luz artificial

    iluminamos el día

    pero yo lo quiero gris

    un día gris entrando por la ventana

    sin perturbarlo en absoluto

    no lo quiero afuera

    no lo quiero en la calle

    vagando, tristeando

    con su aire melancólico

                           *

    La  lluvia de la mañana 

    se lleva mi mente a un recorrido

    entre la humedad de tu piel

    al recuerdo de tu cuerpo

    que se acerca frío

    tembloroso

    buscándose en mi

    Cuerpos húmedos

    cuerpos de lluvia

    que se encuentran

    entre gotas destiladas de sueños añejos

                            *

    De regreso me doy cuenta

    que este espacio no me contiene

    ni el sonido de las sillas que se arrastran

    ni los cajones de escritorios

    que se azotan y se esconden

     o los teléfonos que no paran

    de taladrar, timbrar en mis oídos

                              *

    La ventana se hace vitrina

    en el que está contenida tu ausencia

    tu cuerpo desnudo

    tus labios

    Quiero atar tu pensamiento a ese poste

    para que vuele sólo cuando mis ojos lo toquen

    para que no le de vueltas al mundo de las conclusiones

    de las aseveraciones

    para detenerlo antes de que, cansado girar,

    encuentre finales abruptos e inesperados

    La ventana y yo nos miramos fijamente

    no decidimos de que lado habita la soledad

    pero el frio nos dice

    que estás lejos

    el  mundo está lejos

    y la oficina sigue sin  contenerme

    y me regala estos ojos que se cierran

    para poder alcanzarte

                                    Eduard Monch

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  • De papel

    Los ojos no resisten
    el embate del cansancio
    de la ausencia
    en este presente amorfo
    agotadías, agotavidas

    En la espera de que el viento golpeé,

     empuje las hora

    contra las  indecisiones;

    de papel estoy hecho

    y en cada doblez me formo,

    me quiebro, me resquebrajo

    Entre lluvia me reblandezco

    al punto de desmoronarme

    estoy hecho para des hacerme

    para no dejar nada

    salvo un vago recuerdo

    que la corriente arrastra

    hacia todos lados

                                            Eduard Monch

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  • Ctrl.alt.supr

     la vida se va a negros

    silencio

    silencio absoluto

    sólo queda

    el corazón

    como cursor intermitente

    en medio de la obscuridad

    piensas que con desconectar

    tus pies de la tierra 

    y tu mente de la gente

    por cinco segundos

    todo regresará como antes

    reiniciarás procesos

    relaciones, palabras y sonidos

    pero al volver

    la memoria está en blanco

    tratas de ubicar aquel punto

    punto exacto

    en el que todo parecía perfecto

    el lugar

    y el tiempo preciso de tu memoria

    en donde guardaste: 

    tu vida perfecta

    tus amigos perfectos

    tu trabajo perfecto

    tus amores perfectos

    noches y días perfectos,

    para partir de nuevo

    pero es imposible

    todo esta perdido

    apenas puedes repetir tu nombre

    pero ahora se escucha y se lee diferente

    ahora carece de significado

                            *

    de un álbum de fotos

    recuperas algunos rostros,

    entre cientos de hojas sueltas

    y una libreta color vino

    tratas de armar

    aquel que eras,

    rompecabezas de historias

    y ansiedades,

    no hay reconstrucción precisa

    no se recupera nada

    todas las palabras se aglutinan

    como signos carentes de referencias

    hasta el tacto de una mano sobre el cuerpo

                                               carece de sentido

                                  *

    no puedes emerger de tu pasado idílico

    tienes que re nace de tu propia nada

    de tu propia ausencia

    hasta volver a decir:

    «yo soy»

    para después creer que eres

    pero jamás serás aquel que un día fuiste

    hoy tienes este  re inicio

    desde nada

    hacia nada

    hacia un nuevo ser idílico

    que en otro punto, nuevamente

    dejará de ser

                     *

    la muerte llega

    cuando tu capacidad

    esta sobre pasada

    cuando la memoria se niega

    a procesar algo más

    en ese intante todo se congela

    entonces decides:

    no volver a empezar

    no perderlo todo nuevamente

    no dejar de ser

    te quedas estático

    con tu cuerpo quemado

    por la sobrecarga emocional

    pierdes comunicación

    con la periferia

    y tu memoria sobre saturada

    se resigna

    en ese momento 

    encuentras un escape

    tu función última

    el recurso pre establecido

    desde tu nacimiento                

                      «la renuncia»

    fade to black

                             Eduard Monch

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  • EL ser

    El ser, 

    no emerger de un pasado idílico,

    nace de su propia nada

    de su propia ausencia

    se forja en el yunque

    hasta que puede decir:

    «yo soy»

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  • La calle mientras llovía

    La calle escurre como río

    entre banquetas redondeadas

    calle-escalera-de-sueños

    que nace y muere

    entre un llano y un barranco

    Pendiente empapada

    pendiente sin ningún pendiente

    por donde resbalan gritos y risas

     bicicletas y niños en patines.

    Pero hoy está callada

    con su silencio diluido

    en el ruido de la lluvia

    Pego la frente al vidro,

    al vaho de la ventana 

    con ojos que miran fijo,

    a lo lejos,

    con la mirada perdida

    entre nubes y horizontes estáticos

    con ojos que no ven futuros

    ni días de paga

    ni amores postreros,

    sólo miran a lo lejos

    Esperando que la lluvia pase

    que los niños de nuevo vuelvan a la calle

    con eso sus ojos y miradas

    que no saben ver más allá:

    del agua que escurre por las coladeras

    de los ajolotes que se formarán

    en los charcos

    del partido de futbol

    entre cuatro piedras

    que se reanudará al pasar la lluvia.

                               Eduard Monch

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  • Viajar por tu cuerpo

    Viajar por tu cuerpo

    es saltar a un abismo

        en el que tu piel

           se hace alas

           y la soledad

      se hace impulso,

     viento que sopla,

    para levantar el vuelo

    Tu boca y tu sexo

    son tiempo diluido

    entre ensoñaciones

        y humedades

    Sudamos palabras,

            silencios

                           deseos

    hasta que se evaporan

         entre la realidad

        y  juntos llegamos

       al final de otro viaje

    entonces se aparece el presente

    con su realidad entrometida

             y nos despierta

                                                 y nos lanza,

    desprovistos de alas,

          de nuevo a las calles

       para volver a andar a pié

               de dos en dos

    a píe

               de uno en uno

    con la soledad que deja de ser aire

    para hacerse atmósfera

    con el sudor

                   que  brota ahora del escalofrío

    y con la humedad 

                       que  se  queda como una lágrima

    en el fondo de nosotros

                                        Eduard Monch

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  • Titiritero

    Hay días en que el alma y el cuerpo

    requieren de la mano de un buen titiritero para andar,

    como suplantación de  la voluntad

                                          Eduard Monch

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  • Canción

    Ojalá la poesía aliviara mi alma

    y esta canción sanara la esperanza

    Ojalá la música llenara mis oidos 

    y por  unos minutos

    los pensamientos se quedaran dormidos

    Ojala que el whiskey

    la mente  nublara

    y pudiera largarme de aqui

     sin llevarme  nada

    Ojalá los sueños alcanzarán

    para llenar los bolsillos

    para dejar de buscar

     migajas de amor y pan

    entre brazos y oficios

    Ojalá la poesía aliviara mi alma

    Ojala esta canción sanara la esperanza

                                                 Eduard Monch

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  • Poesía

    La poesía socava túneles, viaductos, canales

    por los que se desaguan

     litros y litros de una sustancia heterogénea,

    sobresaturada de emociones y racionalidad

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  • La vida sabe a hollín

     La vida sabe a hollín

    por  todas las historias quemadas

    ahumadas en la hoguera de los días

    No vemos

    no respiramos

    sólo sudor recorriendo la frente

    el pecho

    caminar a ciegas

    dando  tumbos

    entre cuerpos tendidos

    Todo es obscuridad

    bajo el humo asfixiante del presente

    en donde  manos y pies

    tropiezan con los pensamientos

    hasta perder toda referencia

    olvidando por donde entramos

    cómo llegamos aquí

    La salida, aunque desconocida,

    es un lugar que a diario me invento

    es un sueño eterno 

    que  arde

    entre las brazas

    de la cotidianidad

                                   Eduard Monch

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