• Desde mi cama

    Hay hojas muertas bajo las sábanas

    noches enterradas bajo la almohada

    que resurgen como sueños de agonías

    eternas agonías, de lágrimas

    y lápidas pesadas como dudas

    Los silbatos de los trenes rasgan el silencio

    mientras las sombras me miran

    un ropero que no dice nada

    las paredes jugando el juego de retener

    sin contener

    Una cigarra perdida en el concreto

    me platica a lo lejos tu ausencia

    Me pregunto en dónde acabó tu piel

    en qué bocas te viertes hoy,

    mientras mi labios enmudecen

    y mis manos se aferran

     a un trozo de tu piel

    que pasó volando

    sin tocar mi cama

                                        Eduard Monch

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  • Inician y concluyen días

    Inician y concluyen días

    transcurren noches de silencio

    de morderme los labios

    queriendo alcanzar tu voz

    tus ojos, tus manos

           Busco  alguna palabra

    algún signo

    que le indique a mi cuerpo

    cuándo destrozar los ladrillos

    que separan a tus labios de los míos

    cuándo rellenar el vacio

    con el sabor de nuestra piel

     Cientos de moscos rondan mis pensamientos

    y ante cada  piquete

    la ansiedad se vierte en mis venas

    y la soledad se apodera de los sueños

                Te siento, te añoro,

    me propongo  

     asaltar tu mente

    y robar en definitiva

    toda  consciencia

    para guardarme en un rincón seguro

    dentro de tus recuerdos

    Para  revolver tus pensamientos

    hasta dejar tu cuerpo desnudo

    a merced de mis labios

    de mis manos

    Para extraviarnos

    en un abrazo infinito

    que nos  resguarde

    de los ojos

     y de la codicia del mundo

                                                                   Eduard Monch

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  • Hablaré de esa noche

    Hablaré de esa noche

    que viene de todas partes

    de dos noches sin dormir

    de alcohol vaciado

    de barriles de tormentas

    y nuevas esperanzas.

    Bocas que buscan desembocar

    en sueños

    en palabras para enamorar

    y soñar enamorarse

    Juego lento y dramático

    en que pensamos:

    todo caerá

    en hastió

    en  dolor

    y todo se derrumba

    Inicio súbito,

    bajada en picada

    para precipitar amor sobre las manos

    y regalarlo

    envuelto en besos y abrazos

    en un baile de obscuridades

    y desconocimiento de pasados

    Sólo manos

    sólo bocas que quieren ser manos

    sólo palabras que quieren ser bocas

    para conducir a dos personas a encontrarse

    un par de sentenciados

    ejecutados y desterrados

    de otras historias

    Mártires con capucha y hacha en mano

    condenados a encontrar

    para a la postre ser separados

    para acabar

    junto con el amor

    en un cesto

    degollados.

                       Eduard Monch

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  • Mañana de enero

    La mañana es una mezcla espesa

    de humo y neblina

    de una voz cada vez más lejana

    que se entromete

    por mis pensamientos

    La mañana llega sin avisar

    con un despertador lanzándome

    a la inquisición del día

    abriéndome paso de entre el escaso sueño

    para trastabillar de nuevo

    y dar de bruces contra el tiempo

    La luz aparece mientras me baño

    y no pienso en otra cosa

    que en salir corriendo

    de entre tanta puerta

    que me atrapa

     También llega con ruido

    recolectando angustia

    con el sonido de un camión en la esquina

    que  lanza sobre si mismo

    nuestro propios desperdicios

    Luego llega con horas de silencio

    ¡sólo  vaho saliendo de mi boca!

    y yo con ganas de hablar

    de este dolor

    de las ausencias

    de la mujer que me ignora

    de la niñas que me angustian

    del  amigo que me falta

    de la soledad que me carcome

    detrás de los oídos

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  • Una imagen del pasado

    En esta nueva historia, me pregunto:

    ¿Qué tanto se queda de uno mismo atrás?

    ¿Cuánto y quién me acompaña?

    Toda nueva aceptación es renuncia

     

    Puntos finales

    Puntos suspensivos

    juegan en el infinito de las oraciones

    de la vida de ayer, de hoy

    Luego de buscar por años

    aparece tu rostro

    con ojos de pasado

    con olor a tu cuerpo

    con sonido de palabras

    con la ventana que se enciende y se apaga

    a tu voz los domingos por teléfono

    a ese sentimiento de desvarío

    de incertidumbre

    De vuelta a la angustia de lo que no es

    de lo que no fue

    de la duda si algún día será

    ¿Por que el olvido no te entierra

    junto con ese pasado hoy inexistente?

    ¿Por qué sigues de pie

    entre los derrumbes de la memoria?

    no hay un solo día

    sin búsqueda

    sin la búsqueda de ti

    entre esta realidad

    en esta nueva ficción

    Quisiera abrir la puerta

    de esta distancia

    de este encontrarte

    ¡y tu sin saber que te he encontrado!

    Hoy la distancia abismal de la vida

    de todo lo que nos compone

    me llena de desesperanza

    de esta imposibilidad de ser,

    nuevamente

    la nada regresa con su cara de ausencia

    el vacío se apodera de este espacio

    no hay palabras

    otra vez el silencio

    hoy, otra vez

    la estupidez de la vida

    te deja de nuevo

    muy lejos

    muy cerca

                                     Eduard Monch

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  • Altamar

     Todo es noche

    el vacio en su forma mas absoluta

     se derrama, 

    la  nada

     vacía mis ojos dentro de su tumba

    Busco en esta obscuridad hallar el sentido

    la relación entre mi cuerpo y el movimiento

    entre la vida y esta eterna muerte eterna

     La luna juega a moverse, a bailar

    para destrozar toda referencia.

    Se aparece  eclipsada,

    nula

    muerta

    para dejar muerte. 

    En el camino dejo atrás olas

    que se enfilan para perderse

    en  el abismo de mi propio pasado.

    Busco para extraerte de un sueño

    para acercarte a mi,

    más allá de esta ficción incongruente, 

    que sólo dudas deja

    sobre la espuma de las estelas

    que quedaron a tu paso.

    De regreso en la obscuridad

    me freno con la realidad

    que escudriña bajo falsas esperanzas

    que ahoga

     hasta reventar mis ojos.

    La  vida sin sentido,

    dispuesta a entregarse,  sin excusa

    a la profundidad de los lamentos 

    Tus ojos yacían sobre el mar

    y en la tristeza  de mi soledad

    dentro de mi incapacidad de entendimiento.

    Tantas tardes luchando contra el viento gélido

    que me  empujaba hacia la baranda

    contra las noches que me lazaban al vacío

    y tu no aparecías en cubierta

    Vodka derramado por la lengua

    tristeza de todas las tristezas

    para luego encontrarte sola

    ahogada en un botella de ron.

    Te  vuelvo a buscar  y no te encuentro

    y  pienso que te hiciste de ola o de brisa

    aguardo hasta la aurora

    pensando encontrarte

    en esta nueva ciudad

    pero te fundiste entre espuma

    te fuiste con la mañana

    eras un sueño,

    que me contó al oido la luna,

    hecho de estrellas

    esperanza y soledad.

                                                   Eduard Monch

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  • Noches de utopías

    Noches de utopías

    de alcohol derramado

    entre los dientes

    De no tengo más

    tu boca tras el sorbo de tequila

    Hoy se que existe el pasado

    que me transformo

    dentro de tus ojos,

    en pasado

    Con sabor amargo

    sin sabor a besos

    con olor a naftalina

    y humedad

    El tiempo

    me devoró entre tu ropa

    y sin tu ropa

    No se como dejar de mirar

    sin querer leer tus ojos

    que revientan sobre mi piel

    El aroma de tu piel

    penetra mis poros

    alimenta la pasión

    que yace arrepentida

    entre piedras calizas

    y musgo de olvido

    Eduardo Guatever

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  • Nocturno

    El frio cala durante las noches

    mientras dialogo con las sombras

    para espantar al espanto de las ausencias

    de las pieles y  las noches perdidas

    Esconder la mirada bajo los sábanas

    buscando entre rincones obscuros

    un hueco para quedarme quieto

    sin pensamientos, ausente de presentes y pasados

    Carreteras circulares, sobre lunas de insomnio

    circundan mis noches

    Salgo de nuevo a recolectar esporas de besos

    de esos que se atoran en la lengua

    para no olvidarlos

    Deseosos de reventar contra la mente

    contra las manos sin dedos, sin senos

    De las noches saco un trastecito de recuerdos

    en donde bautizo nuevas esperanzas

    Las diluyo en el caldo de los pensamientos inconclusos

    y de nuevo creo que encuentro

    de los sueños me rescato dos o tres anécdotas

    para vivirlas durante la vigilia

    arrastrándolas por los caracoles de la ciudad

    para de nuevo llegar a la cama

    en donde los brazos se estiran y encuentran

    en donde las manos pierden y olvidan.

                                                        Eduardo Guatever

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  • Recorrido corporal

    Empecé por extrañar tu presencia

    por recordar el sabor de los labios

    «Me muero por morder una vez más tus labios»

    por hundirme en los callejones sin salida de tu ojos

    de mirarme en ellos como antes me miraban

    de asediarlos con miradas

    hasta llegar a tu alma

    y  volver a arrancarles

    aquellas miradas que derretían a la luna

    Mis manos ansían volar por tu piel

    deslizarse  nuevamente

    entre las nubes de tu cadera

    emprender la caminata

    por el laberinto inagotable

    sin salida de entre tus piernas

    Tu espalda me devuelve

    me revuelve en ella

    labios recorriéndola

    palmo a palmo de su inicio

    a tu cuello

    Otra vez tu olor entre mis dientes

    mordisqueando la pasión enterrada

    justo a la mitad de tus senos

    que se desbordaba entre la miel

    de las posibilidades

    Tus piernas como serpientes

    atadas a las mías

    con el ritmo

    la cadencia de dos ríos nebulosos

    que se desbordaban al unísono

    Me encuentro otra vez

    en tus mejillas

    en tu cuello de azúcar

    en tus palabras invitándome al amor

    traspasándote,

    olvidados en el mismo ritual

    cincuenta veces repetido

    Otra vez tu sonrisa plena, abierta

    colmada de nervios, verdades y mentiras

    Tu risa entre paredes revoloteando

    rebotando contra nuestros cuerpos

    que se enlazaban con sólo piel

    Otra vez nosotros,

    tu cuerpo desnudo en la penumbra

    entregado y oculto

    entre las manos profundas como ojos,

    De vuelta a los mundos

    a dos mundos sin sentido

    sin sentirlo

    Abandonándonos cada día en el recuerdo

    Arrastrando tu olor y el mío por la ciudad vacía

    La vida eterna,  veladora de aceite en la memoria

    El tiempo y el pasado

    cincel y martillo

    para dos cuerpos crucificados en otras vidas

    Todas las noches tienen algo de tus noches

    Todas las caras, los ojos y los cuerpos

    me hacen buscar algo tuyo que se me pierde

    Te vuelvo a mirar

    mientras entras y sales

    con tu prisa y risa eternas

    Salida y entrada

    de nuestras vidas imperfectas

    Nos queda el desorden de la memoria

    dos sombras consuetudinarias

    que a diario se niegan

    Soledad y espera,

    en vueltas de vidas, esferas y ciudades,

    Soledad y espera

    de una voltereta fortuita que te deje

    una vez más

    en silencio,

    entre somnolienta y encantada

    desnuda entre mis brazos.

    Eduardo Guatever

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  • Un día antes

    El sabor amargo en la boca

    noche que se hace de muertos

    y de manos que se mueven

    manos que me agitan

    Agonizo, sueño que despierto

    que te hago el amor

    mientras muero,

    los labios no existen

    ni tu piel

    ni tus manos

    Me precipito en un abismo

    mi boca muda

    Palabras aglutinadas en la garganta

    Inmóvil

    Necesito despertar

    arrancar la angustia de mi piel

    ahogarme definitivo en mi propio sudor

    De nuevo te alcanzo

    un grito ahogado

    expulsa el alma

    No hay muelles

    los barcos se golpean uno contra otro

    el mar agitado

    La vida salpica días de ácido

    corrosión de la esperanza

    La fé, me vuelvo a la fé

    y pido dormir

    sin pesadillas que me devoren

    sin pastillas que me calmen

    para luego despertar

    por una vez

    sin la inquisición del día

    Pido ausencias, presencias

    una mano que me mueva

    que me arranque

    del abismo de mi inconsciente

    ¿Quien de mis muertos me persigue?

    ¿Quién se ha obstinado por mi sueño?

    Aún no se de caras ni de cuerpos

    se de la mano que me jala

    o del cuerpo que me empuja

    Pero todo es una pobre certeza

    la suposición de lo incierto.

    Eduardo Guatever

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