• Cortar-camino

    La Vida agotada a la orilla del camino

    aguarda en silencio

    con un cuchillo ensangrentado

    entre las manos

    Sentada y aburrida,

    espera

          los espera

    A lo lejos

    una mujer camina con paso nervioso

    sudando ansiedad

    un hombre la acompaña, temeroso

    abrigado de dudas

    ambos parecen hablar,

    pero es el sonido del viento

    el que murmura,

    aparentan caminar abrazados

    pero son las sombras de los arboles

    las que pasan por encima de sus hombros

    Una luz crepuscular

    se entromete entre  ramas secas

    entre polvo que se hace oro

    caminodorado

    camino seco

    el polvo se levanta 

    pies se arrastran

    pasos lentos a destiempo,

    dejaron de acompañarse

    La esperanza a lo lejos hace señas

    entre gritos mudos, hace señas,

    quiere alcanzarlos,

    pero la han dejado atrás

    la pasaron de largo

    La muerte saborea entonces las entrañas de cada uno

    pero la vida decide  dar el primer paso

    y se dirige hacia ellos

    mientras va cortando el camino,

    justo a la mitad, por la mitad

     lo bifurca

    disecciona de un tajo la esperanza

    los sueños

    pero ellos no se percatan

    siguen caminando

    sus miradas perdidas

    sus mentes ahogadas

    yacen en el fondo de si mismos

    ella piensa en lo que él  era

    y en lo que nunca fue

    mientras el sueña en lo que ella no era

    y en lo que siempre fue

    Nunca escucharon el ruido del corte

    del viento que pasó junto a sus hombros

    por sus oídos

    no se percataron en qué momento

    la vida separó finalmente sus mentes siamesas

    en qué momento fueron arrancados,

    desprendidos uno del otro

    desgarrados desde las entrañas

    y desterrados a caminos diferentes

    Así continuaron su andar

    cojeando, adoloridos

    separados, tristes

    dejando una estela de sangre

    a cada paso, confundidos e ignorantes

    y aún desconociendo,

    lo que en realidad habían perdido

                                        Edu Monch

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  • Una esperanza

    Mañana de un jueves

    sabor a café

    con la añoranza de una sonrisa,

    y la  esperanza como bandera

    ondeando en el mástil de la ensoñación

    La espera es como una amiga

    podría decir como una hermana

    pero de hermanos no quiero saber nada

    Hoy reconozco que tengo sueños enjaulados

    otros que viven a diario y vuelan  libremente,

    a los sueños encerrados los alimento de alpiste

    para que nunca se les olvide cantar

    y a diario me recuerden,

    que algún día

    libremente, en su  momento, serán

                       *

    La vida se hace de barcos 

    que arriban o parten

    llenos de pañuelos blancos o de carnavales

    también se hace de naufragios 

    que permanecen

    entre los restos oxidados de la memoria

    De entre mis barcos

    hay algunos como tu

    que aguardan casi  inmóviles,

    indescifrables

    siempre perfilados a contra luz en el horizonte

    algunos como tu

    que aunque desconozco la distancia

    se que permanecen

    eternamente

    partiendo y volviendo

                    *

    Hoy seré agua

    río, cascada

    seré todo aquello que es vida,

    tomaré la forma de quien me contiene

    pero sin dejar nunca de ser agua

    Pero también seré viento

    el viento que mece las hojas de los árboles

     de las calles por donde caminas

    Seré el viento que rodea tu cuerpo

    que te abraza y acaricia tu cara

    Seré pensamiento que te sabe

    que sabes

    y que de vez en cuando sueña

    te sueña

    y se sueña

    desde hace años

    entre tus labios

                                Edu Monch

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  • Para mi soledad tengo tus manos

                                                                 A Constanza

    Para mi soledad tengo tus manos

    pequeñas, atadas,

    hijas de mis manos.

    Para abrir y clausurar al olvido

    acuden tus párpados

    tu voz, tu llanto

     Para andar juntos por los caminos

    existen tus pies, diminutos,

    que torpemente

    marcarán paso a paso

    sus propia senda

    Para mirar, se abrirán tus ojos,

    y  en ellos reviviré

    emociones y esperanzas

     Para soñar, tendré tus sueños

    y tuyas serán mis noches, mis días

    Para vivir tengo tu vida

    que hoy lo transforma todo,

    para hacerlo risa

    para hacerse historia

    para hacer historias

    para reescribir en un instante

    pasado, presente y futuro

                                       Edu Monch

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  • Sueño-despierto

    Es una mañana del lunes

    más fría de lo habitual,

    con las articulaciones

    como  hojas de papel quebradizas

    Salas de juntas con olor a café

    mi cuerpo somnoliento

    mi cansancio despierto

    mi cabeza sin cuello,

    me reblandezco

    mis brazos cuelgan hacia un lado y otro

    Mi mente se queda entre labios

    olor a sexo y un cuerpo,

    entre agua que escurre por sus senos

    entre sus piernas,

    mientras mi voz se marchita

    viaja por la calle

    dando tumbos entre magos

    que hace días sabían que pasaría,

    adivinos de la nada

    Duermo para reconocerme

    para diferenciar la vida y los sueños

    pensando en lo que al despertar encontraré

    pero  todo se hace pérdida

    y todo hallazgo se hace extravío

    todo es sueño

    todo es  realidad

    todo igual

    Voces lentas que viajan por el túnel de mi oído

    que se hacen lejanía

    lágrimas derramadas sobre fuego

    carbones rojos

    brasas que consumen

    las últimas gotas que escurrieron

    en nombre del amor

                                 de un amor

                                     de todo el amor

    Caminar

    risas que devuelven años perdidos,

    entre niños jugar

    miradas furtivas,

    que despojan

    que acercan

    Búsqueda eterna

    cual condena,

    sentencia promulgada 

    ante mis carencias

    Búsqueda etérea

    entre sonrisas y esperanzas

    Búsqueda condena

    que concluye  con un adiós

     tras de un cristal empañado

    que al revés tiene escrito con vahó: 

    «Jamás has de encontrar»

    De nuevo me sumerjo en la tierra

    Vuelvo a dormir,

     a despertar

    a soñar mientras camino

    a dudar mientras duermo.

                                  Edu Monch

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  • Mis ojos tienen la necesidad

    Mis ojos tienen la necesidad

    de llegar a tus ojos

    de hallarte en una mirada,

    mis oídos tienen cierta fascinación

    por tu voz

    y mi voz gusta de deslizarse

    por tu oreja

    hasta cimbrarse

    contra tu mente.

    Mis brazos tienen la necesidad

    de alcanzar tu cuerpo

    y retenerte en silencio

    Mis labios no soportan estar lejos de tus labios

    y buscan rincones,

    autos, oficinas o habitaciones

    para encontrarlos

    para encontrarnos

    porque todo mi cuerpo

    desea estar envuelto de tu cuerpo.

    porque tus ojos, tu voz,

    tus oídos

    tus labios

    se agitan y se quedan atentos,

    excitados

    mientras jugamos desnudos

    a destrozar la vida

    y la muerte  

    entre los labios

                               Edu Monch

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  • A-gota-miento

    Silencio profundo

    la lengua atorada entre los dientes

    la mente quiere dormir

    apagarse

    olvidar el mundo

    cabeza que gira y gira

    entorno a un adiós

    un último adiós

    y ganas de hablar

    del cansancio,

    de mi boca

    de mis ojos

    de mi mente

    de las palabras

    que se recluyen

    se encierran en si mismas

    Deseos de hablar con nadie

    o de hablar

    como si de verdad alguien escuchara

    y entendiera

    como si a todos los oídos

    no se los hubiera llevado ya la muerte

    acuerdo

    recuerdo

    quiero desvanecerme

    entrar en el viento

    mirar como camina todo sin mi

    como se hace y se re hace todo sin mi

    como acude el olvido

    de mi propia existencia

    a cada persona

    en todos aquellos

    que me miran sin escuchar 

    ser testigo silencioso

    de mi propia muerte

    y quedarme a vivir

    en el vacío

    que me habita de costilla a costilla

    de  oreja a oreja

    sin ganas de nada

    sin ganas de rellenarme

    quedarme como aire estático

    sin sonrisa

    sin labios para dar la vida por tu piel

    hoy me refugio en esta desesperanza

    que no es más que la canción

    del que se hace aire

    del que se agota

    del que ya no tiene

    más que una cabeza

    giratoria

    un silencio profundo

    y unas manos sin dedos

                 para ofrecer

                                    Edu Monch

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  • Re encuentro

    Transcurren días,

    como meses con sabor a tu ausencia

    a tu distancia entre preguntas

    a nuestra vida diluida

    entre todos, entre nadie.

    Siempre con la promesa 

    que se hace prorroga

    Todo pasa menos tu

    asuntos, días,

    autos, personas a prisa

    Hasta que después de meses

    apareces sola,

    sola a mitad de la calle,

    y al mirarte a lo lejos:

    te encuentro

    y  juntos

    vamos otra vez  encontrando

    aquel camino trazado que se hace retorno

    lugar ya conocido

    refugio del tiempo

    en donde nos atrincheramos.

    De nuevo una velada,

    otra vez las manos

    que juegan

    que acercan

    y se apartan.

    Abrazarme a ti

    a recuperar lo perdido,

    noche de todas las noches,

    palabras aglutinadas,

    tu nombre atrapado en la memoria,

    tantas imágenes

    entre tonos 

    entre intensidades.

    Reiniciar

    tu mano entre mi mano

    partir

    mi mano entre tus piernas

    repetir

    labios entre los labios

    repartir

    nuestras manos entre dos cuerpos

    bajo unos ojos abiertos

    que lo miran todo

    que capturan y olvidan

    El alba apura el último beso

    nos apartamos

    de nuevo partir

    en medio de la calle

    guardando una promesa

    un recuerdo

    una esperanza

    un sueño que de nuevo

    tardará en regresar.

                                       Edu Monch

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  • Con la promesa de olvidar

    He descubierto apenas el sabor de tu piel

    la forma y la textura de tus labios.

    Recientemente encontré,

    casi sin querer,

    como se sentía tu cuerpo entre mis brazos

    Hace unas cuantas noches

    te hallé frente a mi

    entre whisky y vino blanco

    inmersa en tus palabras

    extraviada dentro de un sueño

    escondida en tu propia mirada

    Esa noche apenas volví a reconocer

    el suave tacto de tu mano en la mía

    Cuando la noche casi concluía

    fue cuando nuestros ojos

    se quedaron fijos

    mirándose

             dudando,

                  agonizando,

                           atemorizados

    justo en ese instante decidimos,

    pese a recién encontrarnos,

     hacernos olvido,

    por lo que me tomé unos días

    con la tarea de olvidar,

     olvidar tu cuerpo,

    que dejé tendido y callado entre mis brazos,

    me prometí no pensar en tu mirada

    por lo que oculté tus ojos entre las palabras.

    Todo el recuerdo acumulado

    en nuestras manos

    se quedó oculto bajo la ropa

    Nuestra boca,

    y aquellos labios que buscaban

    y encontraban,

    se los regalé

    a  tu calle, a la noche

    y a todas las madrugadas

    Pero entre tanto olvido

    la infinita blancura y el sabor de tu piel

    se me perdieron entre tantos besos

    Tu último beso, ese beso infinito

    que concluía e iniciaba

    una y otra vez repetido,

    ese  lo  extravié

    dentro de un sueño

    en la profundidad del inconsciente

    en ese rincón

    en donde viven los secretos y la esperanza

    justo en el rincón

    en donde se fabrican los sueños.

    Así, en la memoria 

    quedaron olvidados y enterrados

    nuestros cuerpos 

        apartados

                     apretados

              uno contra otro

    dentro de un féretro blanco

    bajo el epitafio:

    «Aquí yace lo que una noche existió»

                                  Eduard Monch

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  • Bienvenido de vuelta

    Bienvenido de vuelta

    a tu no deseada pero necesaria

    lenta agonía

    a este rincón en donde

    la muerte transita entre los pasillos,

    en el que todo sabe a nada

    y la nada abre

    su puerta

    a todos

    Me ofrezco como sacrificio

    carne de cañón expuesta

    a la metralla enemiga

    ante la mira telescópica

    del que desea des hacerse

    de los que creemos en la vida

    Mientras espero

    me siento a observar

    a aquellos que juzgan

    que asesinan con las palabras

    con los ojos

    que truncan esperanzas

    que miran siempre el mundo

    bajo la misma mirada

    ¿Qué tan flexible debe de ser una mirada?

    si con ella juzgas

    si con ella juegas

    a desacreditar

    y a des hacer

    Necio es aquel incapaz 

    de ensanchar su mente y su alma

    con el conocimiento diario

                            Eduard Monch

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  • En demolición

    Observo en la ventana,

    en la televisión, en las revistas

    y sigo viendo torres

    torres que se derrumban

    como días,

    vidas acomodadas, encimadas, que seden

    ante el inexorable reclamo del tiempo

    Sigo escuchando

    timbres que retumban

    que aclaman y buscan

    a ese que algún día  fui

    aquel que ya  no está

    ese que quedó enterrado

    bajo toneladas de días, 

    entre gritos

    y ladrillos carcomidos por la costumbre

    sumido entre vigas retorcidas 

    vigas que dejaron de fingir

    que no pudieron soportar más,

    y se doblaron

    para no dejar, nada más,

    que estos derrumbes diarios

     y unos cuantos sueños flotando

    como una vida paralela

    de ilusiones y esperanzas

    con la que me intercambio a veces

    Viajo sobre ruinas 

    de paisajes soñados por el pasado

    sobre realidades deformadas

    entre polvo que se hace dolor

    que se adhiere al rostro

    que penetra

    hasta lo más hondo

    de los pulmones

    vuela,

    habita en tus ojos

    en el pasado

    que niega a ser enterrado

    o demolido

    solo permanece estático

    erguido como ruina

    callado

    osado lastre

    piedra adosada

    pasado esquela

    polvo

                polvo

    polvo

                   Eduard Monch

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