¿Recuerdas aquello que no quieres recordar?
El sabor de otros labios,
de otro cuerpo,
de la expectativa de otra vida.
Recuerdas cómo la almohada
terminaba empapada,
y yo, en un rincón de la recámara,
sentado en el piso,
entre la oscuridad,
soñando que todo se fuera,
que se diluyera en la oscuridad
y no fuera realidad
Recuerdas cómo te volteabas,
cómo giraba hacia tu lado de la cama
y dabas la espalda a nuestra historia,
mientras pensabas
en nuevas ilusiones
y en otras manos
que recorrieran tu espalda
Recuerdas cuando prometías
que había sido solo un error,
pero seguía escondido con otro nombre
en el celular, sobre tu piel y tu mente
y cómo me dijiste adiós,
y pediste que me fuera
para quedarte
con alguien más entre tus piernas.
Recuerdas cómo los perros
devoraron la libreta
que pusiste cínicamente
entre nuestros recuerdos
para recordarlo a él
Recuerdas cómo caía la lluvia
y cuidabas de él ante mis ojos
y lo mirabas, y caminabas a su lado,
dejándome atrás,
simbolizando lo que en realidad pasaba
y ocurriría.
Recuerdas cómo prometiste tanto,
que las mentiras doblaron tu espalda
por tanto peso
de aquello que vendías
y que ya no era real
Recuerdas cómo podías tener sexo desenfrenado conmigo,
mientras te imaginabas que no era yo,
porque a él lo veías a diario
y lo deseabas,
y desquitabas tu deseo
vendiéndome falsas ilusiones
Recuerdas cómo llegabas sin ganas de llegar,
mientras te esperaba,
y me cancelabas comidas,
y veías eclipses,
y aprendiste a besar parada de puntas
Recuerdas cómo todo lo que fuimos
se fue a la mierda,
y cómo te llevé de la mano
a revivir tus mentiras,
y aun así lo seguías negando
Recuerdas cómo el llanto o los gritos
de las palomas
traspasaban la ventana
y lloraban conmigo durante la madrugada,
mientras el verano de dos mil veinticuatro
lo llenabas de traiciones
y premoniciones
que anunciaban el final.













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